Realidad previsional de las mujeres en Chile: ¿Cómo mejorar las pensiones femeninas?

A pesar de representar un poco más del 50% de la población, las mujeres en Chile no alcanzan a constituir la mitad de la fuerza laboral. Según el Informe Previsional Económico (IPE) N°133 de la Asociación de AFP, actualmente hay 9,2 millones de personas trabajando en el país. De ese total, el 47% son mujeres, es decir, 4 millones.

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Su participación en el mercado laboral y su acceso a pensiones dignas son aspectos clave para medir la equidad en la sociedad chilena. Aunque se han logrado avances en la última década, persisten brechas significativas que afectan su estabilidad económica, tanto durante su vida laboral como en la jubilación.

  1. Tasa de informalidad laboral femenina
    Si bien la pandemia redujo la brecha de informalidad, desde 2021 esta ha vuelto a crecer, alcanzando una diferencia de 3,6 puntos porcentuales con respecto a los hombres. Esto significa que, de los 4 millones de mujeres ocupadas, 1,1 millones trabajan sin un contrato formal.
    El problema de la informalidad es que estos trabajos no otorgan cobertura en salud, pensiones, cesantía ni accidentes laborales. Es decir, generan ingresos en el presente, pero no aseguran recursos para una de las etapas más vulnerables de la vida: la vejez.
  2. Brecha salarial entre hombres y mujeres
    En Chile, la brecha salarial entre hombres y mujeres sigue siendo significativa. De acuerdo con el IPE, el ingreso promedio de las mujeres es de $1,1 millones, mientras que el de los hombres asciende a $1,3 millones, reflejando una diferencia del 12,5%.
  3. Edad de jubilación de mujeres en Chile
    A esto se suma que la ley establece una edad de jubilación menor para las mujeres (60 años), a pesar de que tienen una mayor expectativa de vida. A esa edad, una mujer tiene una esperanza de vida de 83 años, mientras que un hombre alcanza los 79 años. Es decir, las mujeres están jubilando 5 años antes y viviendo, en promedio, cinco años más que los hombres. Si a esto sumamos las mayores lagunas previsionales de las mujeres, el resultado es que en promedio están cotizando unos 18 años para financiar 23 años de jubilación, mientras los hombres cotizan 25 años para financiar 14. 

¿Cómo mejorar las pensiones de las mujeres?

Como resultado de estos factores, las pensiones de las mujeres terminan siendo más bajas: cotizan menos años, por ingresos menores, se pensionan antes y deben financiar un período de retiro más extenso. Para contrarrestar estos efectos, la Asociación de AFP ha propuesto diversas medidas para ayudar a mejorar las pensiones femeninas:

  1. Reducir la informalidad laboral
    Es fundamental implementar políticas que fomenten la flexibilidad laboral, eviten la discriminación de género y faciliten el acceso a cuidados infantiles. Algunas medidas concretas incluyen:

    • Jornadas laborales parciales.
    • Horarios flexibles.
    • Teletrabajo.
    • Bonos para jardines infantiles y redes de cuidado.
  2. Incentivar la postergación de la jubilación
    Se estima que si las mujeres se pensionaran a la misma edad que los hombres (65 años), sus pensiones podrían aumentar hasta en un 50%.
  3. Fomentar el ahorro voluntario
    Es crucial fortalecer la cultura del ahorro, destacando que no es necesario aportar grandes montos de una sola vez, sino que lo más importante es comenzar temprano para maximizar los beneficios a largo plazo.
  4. Otorgar un bono al nacer
    La Asociación de AFP ha propuesto la entrega de un bono de al menos $1.000.000 al nacer, con un monto diferenciado por género, para reducir desde el inicio la brecha en las pensiones.
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